Wear Sunscreen (Usa Protector Solar)

Todos tenemos días o malos y justamente hoy, recibí un mensaje de una amiga con la URL de un video… “Ya lo vi”, dije –  “Vuelve a verlo, es reconfortante”, me dijo. Y efectivamente, es reconfortante. Aquí se los dejo.

“Señoras y señores de la generación del ’99:
usen bloqueador solar.
Si sólo les pudiera dar una recomendación para el futuro,
sería usa “bloqueador solar”.

Los beneficios a largo plazo del bloqueador
han sido comprobados por científicos,
mientras que el resto de mis consejos no tiene
base más creíble que mi propia experiencia de ambulante.
Voy a proporcionarles estos consejos ahora.

Disfruta el poder y la belleza de tu juventud.
Mmm!, olvídalo;
no entenderás el poder y la belleza de tu juventud
hasta que ya se hayan desvanecido.
Pero confía en mí: en veinte años
verás fotos tuyas
y recordarás de una manera que hoy no puedes concebir
cuántas posibilidades tenías frente a ti
y qué tan bien realmente te veías.

No estás tan gordo o gorda como imaginas.

No te preocupes por el futuro.
O preocúpate, pero sábete que el preocuparse
es tan efectivo como tratar
de resolver una ecuación de álgebra
nomás por masticar un chicle.
Los verdaderos problemas en la vida
son  posiblemente las cosas
que nunca cruzaron tu mente angustiada,
el tipo de cosas que te sorprenden
a las cuatro de la tarde en algún martes cotidiano.

Haz cada día una cosa que te dé miedo.

Canta.

No seas imprudente con los corazones de los demás;
no toleres a aquellos que lo son con el tuyo.

Usa hilo dental.

No pierdas tu tiempo con envidias:
a veces estás adelante, a veces detrás.
La carrera es larga pero, al final,
compites sólo contigo mismo.

Recuerda los cumplidos que recibes.
Olvida los insultos. Si lo logras,
dime cómo lo hiciste.

Guarda tus viejas cartas de amor,
tira tus viejos estados de cuenta.

Estírate.

No te sientas culpable
si no sabes qué hacer con tu vida.
La gente más interesante que conozco
no sabía a los veintidós qué haría con la suya.
Algunos de los cuarentañeros más interesantes que conozco
aún no lo saben.

Ingiere mucho calcio.
Sé gentil con tus rodillas:
las extrañarás cuando te dejen de acompañar.

Quizá te cases, quizá no;
quizá tengas hijos, quizá no;
quizá te divorcies a los cuarenta;
quizá bailes el gallinazo en tu aniversario de diamantes.
Lo que sea que hagas,
no te agrandes demasiado,
pero tampoco te flageles.

Tus decisiones son un cincuenta por ciento de oportunidad;
igual que las de los demás.

Disfruta de tu cuerpo:
úsalo de cada manera que te sea posible.
No tengas pena de él o de lo que otros piensen de él:
es el instrumento más chingón que jamás vas a tener.

Baila.
Incluso si no tienes dónde hacerlo más que en tu sala.

Lee las instrucciones, incluso si jamás las seguirás.

No leas revistas de belleza:
sólo te harán sentir fea.

Trata de conocer a tus papás:
nunca sabrás cuándo dejarán de estar a tu lado.
Sé bueno con tus hermanos y hermanas:
son el mejor vínculo a tu pasado
y las personas
que más probablemente estarán a tu lado en el futuro.

Entiende que los amigos van y vienen,
pero a algunos preciados cuantos será mejor que los mantengas.

Trabaja duro para borrar las fronteras geográficas
y tu nivel de vida,
porque mientras más envejezcas,
más necesitarás a la gente
que te conoció cuando fuiste joven.

Vive alguna vez en Nueva York,
pero déjala antes de que te endurezca.
Vive una vez en California del Norte,
pero déjala antes de que te ablande.

Viaja.

Acepta ciertas verdades ineludibles:
los precios subirán,
los políticos te coquetearán.
Tú, también, envejecerás.
Y cuando lo hagas, fantasearás
que cuando fuiste joven,
los precios eran razonables,
los políticos, nobles
y los hijos respetaban a sus padres.

Respeta a tus padres.

No esperes que nadie más te mantenga.
Quizás te hereden algo,
quizás tendrás un consorte adinerado,
pero nunca sabes cuándo cualquiera de los dos
se agotará.

No hagas demasiado con tu cabello
o cuando cumplas cuarenta se verá de 85.

Fíjate de quién recibes un consejo,
pero sé paciente con aquellos que te lo dan.

Los consejos son una forma de nostalgia;
otorgarlos es una manera
de rescatar del basurero al pasado,
darle una limpiada,
repintar las partes desgastadas
y pagar por su reciclaje más de lo que valía originalmente.

Pero confía en mí con lo del bloqueador.”

Dato interesante: Este texto fue publicado el 1 de junio del 97 en la famosa columna de Maria Schmidt, en el Chicago Tribune; y fue convertida en video por el director Bazz Luhrmann.

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